Amnistía Internacional: ¿Qué parte de asesinato no entienden?

Fuente: Vida Humana Internacional
“Las palabras que les he dicho son espíritu y vida” (Jn 6:63)
El aborto es asesinato. No es un derecho humano. Un embarazo indeseado para una mujer soltera, especialmente como resultado de la violación o del incesto o en una zona de guerra, es una cosa muy difícil, pero con suficiente amor, cuidado y esfuerzo puede convertirse en algo hermoso, no importa las circunstancias. El aborto nunca puede convertirse en algo bueno. El movimiento pro-vida dice, “por qué no amarlos a ambos?”, pero todo el esfuerzo se dirige a ahogar la voz de la razón.
El aborto barre el problema debajo de la alfombra y hace la situación “más fácil” para todos los involucrados excepto la mujer que deberá vivir con las consecuencias y, por supuesto, el niño asesinado. Las organizaciones en pro de los derechos humanos tienen la misión de proporcionar amor, cuidado, y el esfuerzo para lograr los mejores resultados posibles. ¿Para qué existen si no es para lograr la justicia en situaciones terribles? El aborto es una injusticia grotesca.
Es por esto que es tan decepcionante el que Amnistía Internacional haya abandonado al niño no nacido como merecedor de que sus derechos humanos se protejan. Ahora ésta, que era una gran organización en pro de los derechos humanos, ha comprado la mentira de que el derecho de una persona sobre su propio cuerpo derrota los derechos de otra persona – los del niño no nacido – el derecho a la vida.
Widney Brown, de Amnistía Internacional, ha dicho precisamente eso:
Su derecho [de la mujer embarazada] a la salud y a la calidad de vida que ella necesita y a la sanación que ella necesita, esto es lo que diríamos debe ser la prioridad
—(El Registro Católico Nacional, Ninguna Amnistía para el No Nacido, junio 12-23).
No hay sanación alguna en el aborto. El aborto es algo de lo cual una mujer necesita sanación. El aborto es asesinato. Esto es un hecho objetivo. Ya ha llegado a nivel de genocidio. Es una grave injusticia y una violación de los derechos humanos. Es algo que Amnistía Internacional debería tratar como una violación y no como solución. La humanidad del niño no nacido no es una “imposición” de la moralidad o los “valores religiosos” de uno sobre el otro. La humanidad del niño no nacido es un hecho científico empírico. Al aplicar una escala decreciente al valor de la vida humana inocente, Amnistía Internacional le ha quitado cualquier estándar moral fijo sobre el cual anclar su misión. Como diría C.S. Lewis, ha serruchado la rama sobre la cual se sentaba. Ha abandonado su ventaja moral y se ha unido a los tiranos que se sostienen sobre mentiras que les permiten que la matanza continúe.
Su afirmación de que es una “voz para el que no la tiene” (“voice for the voiceless”) no se extiende al ser humano inocente en la matriz. Al unirse a los grupos de presión internacionales a favor del aborto ha abandonado el alto nivel moral sobre el que se sostenía y que daba credibilidad a su misión, optando en su lugar por la arena movediza del relativismo moral.
El Cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontifical para la Justicia y la Paz, dijo en el mismo artículo del Registro Católico Nacional citado anteriormente, que Amnistía Internacional ha “traicionado su misión” y que si “Amnistía Internacional persiste en esta línea de conducta, los individuos y las organizaciones católicas deberán retirar su apoyo.” Amnistía Internacional, por supuesto, respondió con el ambiguo y presumido lenguaje típico de la Cultura de la Muerte.
Amnistía Internacional debería saber que matar sólo engendra más matar y que su decisión ha hecho que el mundo sea un lugar menos seguro. VHI desafía a Amnistía Internacional a que demuestre que el aborto no es equivalente al asesinato – un abuso del derecho humano más básico – el derecho a la vida.
Traducción por Fieles a la Verdad
Referencias- added 03-08-2014




